Contenido del curso
Dolor abdominal orgánico crónico
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Trastornos gastrointestinales funcionales
Los pacientes con síntomas digestivos, en los que se descarta patología orgánica y/o psiquiátrica, constituyen un numeroso grupo, a cuyo diagnóstico se llegaba por un proceso de exclusión. Se les calificó de disfuncionales o inespecíficos. El procedimiento de diagnóstico se correspondía con el modelo biomédico clásico en el que se considera la enfermedad como producto de alteraciones en la anatomía o en la fisiología del individuo.Mediante estudios complementarios analíticos y de imagen, se identifica una alteración específica que puede ser susceptible de tratamiento. Incluso con este modelo se permite hacer un diagnóstico precoz y un tratamiento preventivo. Los pacientes sin patología orgánica demostrable, pero que sí tienen síntomas y que constituyen el grupo más numeroso, se incluyen ahora en el grupo de trastornos funcionales, a cuyo diagnóstico se debe llegar no tras múltiples pruebas de exclusión sino por criterios basados en los síntomas. De hecho los síntomas son mucho más frecuentes que las enfermedades y, por otra parte,muchos síntomas se pueden relacionar con enfermedades digestivas.Asimismo, estos síntomas pueden ser consecuencia de un trastorno psiquiátrico que en ocasiones tiene una base biomédica en la que puede o suele haber alguna alteración fisiológica. El modelo biomédico nace por la influencia de Descartes que separa la psiquis del soma y que en su aplicación a la práctica médica resulta en la dicotomía de los procesos en orgánicos y psiquiátricos. Esta actitud no permite dar respuesta a los que ahora denominamos trastornos funcionales. En 1977, Engel propone el modelo biopsicosocial tratando de superar la separación entre mente y cuerpo. Interpreta la enfermedad como la consecuencia de la interacción de múltiples factores. Los factores psicológicos afectan a la fisiología y también los factores fisiológicos afectan a la psicología. El modelo biopsicosocial distingue entre enfermedad y padecimiento. Los síntomas de una enfermedad en unos pacientes desarrollan el “padecimiento” de la misma y adoptan el papel de enfermos; para otros pacientes esos mismos síntomas son una manifestación de la vida diaria(7). La enfermedad inflamatoria intestinal en un paciente puede hacerle sentirse enfermo y con similares características en otro paciente no ocurrir esto. El padecimiento es la forma de experimentar la enfermedad por un paciente concreto.
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Dolor abdominal agudo y crónico: orgánico, funcional y psicosomático
Acerca de las clases

Los criterios para su diagnóstico deben cumplirse al
menos 1 vez por semana, al menos 2 meses antes del diagnóstico
y deben cumplirse todos los siguientes:
• Episodios paroxísticos de intenso dolor agudo periumbilical
que dura al menos 1 hora.
• Retorno al habitual estado de salud entre episodios.
• El dolor interfiere con la actividad normal.
• El dolor está asociado con 2 o más de los siguientes síntomas:
a) anorexia; b) náuseas; c) vómitos; d) cefalea; e)
fotofobia; y f) palidez.
• No evidencia de proceso inflamatorio, anatómico,metabólico
o neoplásico que explique el motivo de los síntomas.
En relación a los criterios de ROMA II se suprime de
los criterios la historia familiar y el aura, que sí apoyan el
diagnóstico. El número de episodios pasa a ser de 2 en lugar
de 3 y la duración del episodio es de 1 hora y no de 2. Se cambia
el criterio de intervalos entre episodios libres de síntomas
por el de retorno al habitual estado de salud, por la posibilidad
de otras patologías con síntomas no relacionados con
la migraña abdominal.
Sí corresponde excluir: obstrucción del tracto urológico
o digestivo; enfermedad de la vía biliar; pancreatitis recurrente;
fiebre mediterránea familiar; así como trastornos
metabólicos como la porfiria. La respuesta favorable al tratamiento
apoyaría el diagnóstico.
80 C.Maluenda Carrillo, G. Ochando Perales, A. Pereda Pérez
TABLA IV. Rasgos signos y síntomas de alarma en niños y
adolescentes con TGFs con dolor abdominal (Tomado ref. 12)
– Dolor persistente en
cuadrantes superior e
inferior derechos
– Disfagia
– Vómitos persistentes
– Hematoquecia
– Diarrea nocturna
– Historia familiar de
enfermedad inflamatoria
– Intestinal, enfermedad
celíaca o ulcera péptica
– Dolor que interrumpe el
sueño del niño
– Artritis
– Enfermedad perirrectal
– Pérdida involuntaria de
peso
– Deceleración de la curva
de crecimiento
– Retraso puberal
– Fiebre de origen
desconocido

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