Inicialmente valoraremos la situación clínica y el grado
de deshidratación del niño. El tratamiento es el mismo en la
deshidratación hipo, iso o hipernatrémica aunque, si existe
constancia de esta última, la rehidratación debe prolongase
durante más tiempo.
a. Fase de rehidratación inicial. Durante las primeras 3-4
horas. El volumen aproximado a administrar estará entre
50 ml/kg en la deshidratación leve (3-5%) y 100 ml/kg
en la moderada (5-10%), en tomas pequeñas y frecuentes
por vía oral, aumentando y espaciando según la tolerancia.
En caso de vómitos incoercibles puede ser necesario
administrar al principio la SRO por sonda nasogástrica
a débito continuo (tan efectiva como la rehidratación
intravenosa, y con menos complicaciones)(17). Las
indicaciones para observación hospitalaria durante este
periodo, valorando la rehidratación intravenosa, se muestran
en la tabla VI, así como las escasas contraindicaciones
para iniciar la TRO.
b. Fase de mantenimiento. Coincidiendo con el inicio de la
alimentación, en caso de continuar con pérdidas hidroelectrolíticas importantes por heces y/o vómitos, se repondrán
las mismas administrando entre las comidas 10
ml/kg de SRO por cada deposición líquida, y 2-5 ml/kg
por vómito, sin sobrepasar los 150 ml/kg/día, pudiéndose
ofrecer además agua libre.
Nuevos componentes en las SRO. La TRO es efectiva
en la reposición hidroelectrolítica pero no tiene ningún efecto
sobre las pérdidas de fluidos ni sobre la duración de la diarrea.
Para aumentar su eficacia se han ensayado diversas
modificaciones en la fórmula clásica:
• Polímeros de glucosa. Distintas soluciones hipoosmolares
basadas en arroz han mostrado eficacia clínica en el
tratamiento de la diarrea aguda, acortando la duración y
reduciendo las pérdidas de fluidos, tanto en la diarrea no
coleriforme como en enfermos con cólera, y podrían ser
una alternativa aceptable a las SRO basadas en glucosa(18).
• Carbohidratos complejos no digeribles, resistentes a amilasa.
Tienen efecto fibra, liberando en el colon ácidos grasos
de cadena corta. Promueven un aumento de la absorción
de agua y electrólitos, y constituyen además una fuente
de energía para el colonocito, favoreciendo la integridad
epitelial.Han demostrado reducir las pérdidas fecales
y acortar la evolución de la diarrea(19).
• Aminoácidos (alanina, glutamina). Tratan de aumentar
la absorción de sodio aprovechando su co-transporte con
el mismo. La L-glutamina además participa en la reparación
de la mucosa, como sustrato metabólico del enterocito(
20). No han demostrado ventajas terapéuticas sobre
las SRO basadas en glucosa.
• Smectite.Arcilla con efecto protector de la barrera mucosa
intestinal y agente adsorbente de toxinas y gérmenes.
Redujo la duración e intensidad de la diarrea en los pocos
estudios publicados, sin conclusiones definitivas(21).
• Probióticos. Diversas cepas de probióticos añadidos a la
SRO, especialmente el Lactobacillus rhamnosus GG, han
mostrado ser seguras y efectivas en reducir la gravedad y
duración de la diarrea(11).
• Cinc. Como se comentará más adelante, la OMS recomienda
su administración precoz en todos los episodios
de diarrea aguda, durante 10-14 días. Sin embargo,
existen ensayos en países en desarrollo de administración
con la TRO, con buenos resultados(22), y se ha propuesto
su inclusión como un componente más de la SRO(23).
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