Contenido del curso
Incidencia
En adultos la hemorragia digestiva alta presenta una incidencia de 100:100.000 personas/año y la baja de alrededor de 20:100.000 personas/año, con una disminución llamativa en la franja de edad de 16-30 años (23/100.000 personas/ año para el total de hemorragias digestivas). En los niños no disponemos de datos de incidencia, aunque obviamente ésta debe ser mucho menor. La proporción de casos de hemorragia digestiva alta en la infancia es inferior a la de hemorragia digestiva baja. Algunas series de EE.UU. indican que el sangrado rectal supone el 0,3% de las urgencias pediátricas asistidas en un hospital terciario durante un periodo de 10 meses. En las unidades de cuidados intensivos pediátricos, y debido a la idiosincrasia de los pacientes ingresados en ellas, el riesgo de hemorragia por lesión aguda de la mucosa gastrointestinal es más elevado, entre el 6 y 20% de los mismos(1).
Formas de presentación
La hemorragia digestiva se denomina alta (HDA) si el origen del sangrado se encuentra por encima del ángulo de Treitz, mientras que a la que tiene lugar por debajo de aquél, se la llama baja (HDB)(2). La manifestación clínica habitual de una hemorragia digestiva es la eliminación de sangre a través de un orificio natural (boca o ano). El sangrado puede presentarse de forma continua o intermitente y su expresión clínica dependerá del lugar de origen, de la cuantía de la hemorragia y del tiempo que permanece en contacto la sangre en el tubo digestivo antes de ser eliminada al exterior: un contacto más o menos prolongado de la sangre con el jugo gástrico o el contenido intestinal origina la reducción de la hemoglobina a hematina, responsable, esta última, de un color oscuro de la sangre eliminada. En función de estos factores podemos distinguir diversas formas de presentación: • Hematemesis: sangre expulsada por la boca, generalmente con el vómito, que indica que la lesión es proximal al ligamento de Treitz, pudiendo estar localizada en el esófago, estómago o duodeno. La sangre expulsada varía desde un color rojo rutilante, que indicaría sangrado proximal (esofágico) o un sangrado masivo sin tiempo a la conversión de la hemoglobina en hematina, hasta un color negro, a veces en “posos de café”, consecuencia de la exposición de la hemoglobina al jugo gástrico o duodenal. • Melena: sangre expulsada por el recto, mezclada o no con las heces, de color negro, aspecto alquitranado y muy mal. oliente. Puede presentarse en forma aislada o acompañada de hematemesis. Indica que la sangre ha estado expuesta a la acción del contenido gastrointestinal durante un periodo lo suficientemente prolongado como para que una proporción significativa de la hemoglobina haya sido reducida a hematina. En el adulto se calcula que la sangre procedente del duodeno o yeyuno necesita de una permanencia de aproximadamente 8 horas en el tubo digestivo y volúmenes superiores a 100-200 cc para manifestarse como melena. La melena es habitualmente indicativa de sangrado en segmentos proximales al yeyuno, pero puede provenir de regiones inferiores del intestino delgado y aun del colon derecho (cuando el tránsito intestinal es lento). • Rectorragia: emisión de sangre por ano, cualquiera que sea su origen digestivo. • Hematoquezia: indica expulsión por el recto de sangre roja, rutilante, fresca y brillante, mezclada o no con sangre negra, que sugiere que la lesión se localiza en zona distal al ángulo de Treitz, habitualmente en íleon o colon proximal. Más raramente, un sangrado abundante originado por encima del ángulo de Treitz asociado a un tránsito intestinal acelerado puede aparecer en el recto como sangre no modificada. La eliminación de gotas o estrías de sangre rojas que cubren la deposición es propia de lesiones ubicadas en la región anorrectal. Si la sangre se acompaña de diarrea hay que pensar en un cuadro inflamatorio o infeccioso que compromete la mucosa intestinal (síndrome disentérico, colitis por enfermedad inflamatoria crónica, invaginación intestinal). • Hemorragia digestiva oculta: es aquella hemorragia digestiva no visible macroscópicamente, detectándose entonces la sangre por hallazgos químicos o microscópicos al analizar el material fecal. La sangre puede proceder de cualquier parte del aparato digestivo. Clínicamente se suele manifestar por anemia ferropénica secundaria a la pérdida crónica de sangre(2,3). • Hemorragia digestiva de origen oscuro: es la hemorragia de origen desconocido que persiste o recurre después de realizada una endoscopia alta y otra baja. Puede manifestarse como hemorragia visible o como hemorragia digestiva oculta.
Hemorragia digestiva alta
La hemorragia digestiva alta se origina como consecuencia del sangrado a nivel esofagogastroduodenal. Entre las causas principales de HDA se encuentran las erosiones y/o úlceras de la mucosa y el sangrado secundario a varices esofagogástricas. Con menor frecuencia la etiología radica en un trastorno generalizado de la coagulación, en tumores o en malformaciones vasculares gastroduodenales. La HDA es menos frecuente que la HDB y suele presentarse de forma más aguda y con mayor compromiso hemodinámico, dado que las pérdidas suelen ser superiores. La manifestación clínica habitual es la hematemesis o la melena, aunque ocasionalmente un sangrado copioso asociado a un tránsito intestinal acelerado puede dar como manifestación la emisión de sangre roja por vía rectal y otras veces, la presentación es en forma de hemorragia oculta. La historia clínica cuidadosa, el examen físico completo y un limitado número de pruebas complementarias orientan acerca de la causa y su gravedad. El examen endoscópico y, en menor medida, las técnicas radiológicas e isotópicas completan la evaluación diagnóstica, y, en algunos casos, la terapéutica.
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Hemorragia digestiva
Acerca de las clases

La hematemesis franca raramente requiere confirmación
de la realidad del sangrado. En caso de duda debe confirmarse
que se trata de un verdadero sangrado mediante pruebas
específicas, como la ortoluidina, el guayaco o la aglutinación
de látex marcado con anticuerpos antihemoglobina
A humana(4). Las pruebas de laboratorio útiles para la evaluación
de una HDA se exponen en la tabla V. El hematocrito
es valorable tras un periodo de unas 24 horas después
del sangrado inicial, cuando se ha restaurado la volemia.
Valores iniciales bajos pueden indicar sangrado previo. Se
observa tombocitopenia en sangrados graves asociados a
consumo de plaquetas o por hiperesplenismo secundario
a hipertensión portal. Las enfermedades inflamatorias agudas
producen a menudo trombocitosis. Un volumen corpuscular
medio bajo indica hemorragia crónica o déficit de
hierro. Las pruebas de coagulación alteradas sugieren hemofilia,
CID, déficit de vitamina K o enfermedad hepática. La
alteración de la bioquímica hepática indica disfunción hepatocelular
o enfermedad de la vía biliar. La elevación del BUN
sanguíneo con niveles normales de creatinina (aumento del
cociente BUN/creatinina >30) se produce por la depleción
de la volemia y absorción de proteínas, indicando acumulación
de sangre en intestino delgado. Un valor BUN/creatinina
< 30 en el contexto de un sangrado por vía rectal
(melena o hematoquecia) es más sugestivo de hemorragia
digestiva baja.

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