Los criterios para su diagnóstico deben cumplirse al
menos 1 vez por semana al menos 2 meses antes del diagnóstico
y debe incluir todos los siguientes:
• Molestia abdominal no descrita como dolor o dolor asociado
a 2 o más de los siguientes síntomas al menos el
25% del tiempo: a) mejoría con la defecación; b) el inicio
se asocia con un cambio en la frecuencia de las deposiciones;
y c) el inicio se asocia con un cambio en la apariencia
de las heces.
• No existencia de proceso inflamatorio, anatómico, metabólico
o neoplásico que explique el motivo de los síntomas.
Hay una serie de síntomas que apoyan acumulativamente
el diagnóstico: a) anormal frecuencia de las deposiciones,
más de 3 deposiciones por día o menos de 3 deposiciones a
la semana; b) anormal forma de las heces: grumosas, duras
o diarreicas, líquidas; c) anomalías en la eliminación de las
heces: tenesmo, urgencia defecatoria o sensación de evacuación
incompleta; d) expulsión de moco; y e) hinchazón o
sensación de distensión abdominal.
En relación a los criterios de ROMA II se acorta el tiempo
de los síntomas de 3 a 2 meses.
Es importante en estos pacientes explorar potenciales
eventos desencadenantes y factores psicológicos.
Tratamiento: es muy útil la seguridad en el diagnóstico,
la explicación de la dolencia y una actitud tranquilizadora.
Objetivos específicos del tratamiento incluyen modificar la
gravedad del cuadro y desarrollar estrategias de relación con
los síntomas.
El aceite de pipermín ha resultado ser eficaz en niños con
SII, pero no así en adultos.Algunos antidepresivos y agentes
serotoninérgicos eficaces en adultos con SII no parecen serlo
en niños.