Contenido del curso
Definición
Entre las definiciones de desmedro, una de las más utilizadas es la de Fomón(4) que aplica dicho término a lactantes y niños habitualmente menores de 3 años que cumplen las siguientes dos condiciones: - Incremento de peso menor de 2 desviaciones estándar durante un intervalo igual o mayor a dos meses para lactantes menores de 6 meses o igual o mayor de tres meses para lactantes mayores de 6 meses, y - Relación peso/talla inferior al percentil 5. Otras definiciones requieren un peso para la talla igual o inferior al 80% del peso ideal para la edad o pérdida de dos percentiles de velocidad de crecimiento. Todas estas definiciones llevan implícito un crecimiento inadecuado antes de que aparezcan signos o síntomas de malnutrición y no hacen referencia a su etiología. Es evidente que no existe un consenso para definir el fallo de medro(5,6) y la concordancia entre los diferentes criterios de diagnostico no es alta.
Etiología
Clásicamente el desmedro se ha clasificado como: 1. Orgánico, cuando hay una enfermedad evidente en su causa. 2. No orgánico en ausencia de ella, lo cual suele implicar un problema social o familiar. Por ello, en este último caso se utilizan términos como síndrome de deprivación psicoafectiva o nanismo psicosocial. Actualmente se prefiere el término de desmedro mixto, ya que en un paciente que padece una enfermedad crónica y un desmedro secundario, éste puede agravarse si el medio socio-familiar no es adecuado y, al contrario, un paciente afecto de un desmedro psicoafectivo puede empeorar si presenta simultáneamente y de forma crónica enfermedades como infecciones respiratorias o diarreas. Existen tres grandes causas para el fallo de medro que no son excluyentes entre sí: a. Aporte insuficiente de alimentos: los niños pueden no recibir la cantidad apropiada de alimentos porque la familia no se los ofrece, por rechazo o por incapacidad del paciente para consumirlos. Existen causas orgánicas que limitan la ingesta por vía oral, como la presencia de una fisura palatina, una cardiopatía, un problema respiratorio o una parálisis cerebral infantil, situaciones en las que el niño se cansa al tomar. La familia suele realizar una dieta poco atractiva desde el punto de vista de la palatabilidad, más parecida a la del lactante por considerarla más sana, pero ocasionalmente pueden consumir galletas u otros alimentos más atractivos por lo que al niño su comida diaria le parece poco sabrosa y tiene poco interés en ella. En algunos casos son las familias las que realizan dietas restrictivas voluntariamente por creencias religiosas o dietéticas. Todos ellos son factores por los cuales se puede reducir el aporte de alimentos de manera involuntaria. b. Maladigestión o malabsorción: numerosas enfermedades cursan con alteraciones en la absorción y la digestión de los alimentos (enfermedad celíaca, fibrosis quística, enfermedad inflamatoria intestinal, colestasis, etc.). c. Necesidades energéticas aumentadas: infecciones, cardiopatías, enfermedades pulmonares crónicas, fibrosis quística, etc. Los niños con desmedro de causa no orgánica suelen presentar una conducta alimentaria alterada que se caracteriza por falta de interés por la comida, escasa ingesta y saciedad precoz. Son niños generalmente activos, irritables y con menor capacidad de adaptación a situaciones nuevas. Suelen prolongar la alimentación del primer año durante mucho tiempo, incluyendo las comidas trituradas a pesar de que tengan una dentición suficiente para masticar y las habilidades adecuadas para comer sólidos.Manipulan la situación que se ha creado alrededor de la comida para obtener sus deseos. La actitud de la madre ante la comida y la relación que se establece con el niño en el momento de la alimentación es una compleja interacción, clave en la génesis del desmedro no orgánico. La mayoría de las madres reconocen la situación anómala que se ha creado pero no saben o no pueden darle solución. Las conductas maternas ante la alteración en la ganancia de peso influyen sobre el mismo(8). Estas familias invierten en el diagnóstico y tratamiento del problema, tiempo, recursos financieros y energía comparables con los de otras familias con niños con enfermedades crónicas. El rechazo a probar nuevos alimentos puede tener un componente genético además de la influencia de los factores del entorno(9). En algunos casos la falta de medro puede reflejar una situación de maltrato que conlleva una ganancia de peso escasa, un retraso en el desarrollo y alteraciones en la conducta. A través de la historia clínica se puede poner en evidencia factores de riesgo en este sentido como trastornos de conducta de los padres, situaciones que alteren la estabilidad familiar, falta de adherencia a las recomendaciones del pediatra, etc.(10). Otros factores asociados al desmedro son los problemas iniciales con la succión, la duración de la lactancia y las dificultades para el destete y para la introducción de los alimentos sólidos. Las dificultades iniciales para la alimentación puede ser un marcador sutil de los problemas posteriores con la ganancia de peso.
Tratamiento
El tratamiento es complejo por lo que debería ser realizado por un equipo multidisciplinario constituido por un pediatra especializado en nutrición, un dietista, un psicólogo y un trabajador social para poder abordar todos los aspectos de este síndrome y estará determinado por las causas subyacentes al desmedro. Las condiciones de trabajo en Atención Primaria suelen requerir que el pediatra asuma todas las funciones del equipo junto con el trabajador social. El tratamiento comprende:
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Fallo de medro
Acerca de las clases

En los niños pequeños el acto de comer es a la vez un juego
y un acto de relación social, por ello deben darse normas
individualizadas al paciente para conseguir que disfrute
comiendo. El acto de comer debe realizarse en ambiente relajado.
Evitar los picoteos y mantener unos horarios de comidas
más bien fijos. La comida debe de tener un duración preestablecida
evitando que se eternice y a ser posible debe comer
con otros miembros de la familia dejándole que toque la
comida y que use él mismo los utensilios.
No se debe dar la comida a la fuerza pero no se deben dar
alternativas de menú diferente si no le gusta lo que hay. Las
raciones deben ser adecuadas al tamaño, la edad y la actividad
del niño y se procurará respetar las aversiones a algunos alimentos
siempre que la lista no sea interminable. La comida es
un acto social, debe ser un rato agradable y debe intentarse
que el niño coma con toda la familia siempre que se pueda.
Insistir a los padres en que no pierdan la paciencia y explicarles
que el tratamiento conductual se basa en la contención y
el refuerzo positivo y no en el castigo y las amenazas.

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