8 razones para consultar a un médico de aparato digestivo icadig

El viaje por el aparato digestivo

¿Qué es un especialista en digestivo? Un médico digestivo, también conocido como gastroenteróloga o gastroenterólogo, es un doctor o doctora especializad@en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, que incluye el esófago, estómago, intestino delgado y grueso (este último también llamado colon), hígado, vesícula biliar y páncreas.

Estos órganos juegan un papel clave en la digestión y absorción de los alimentos y el agua que consumimos. ¿Sobra algo después de incorporar lo que necesitamos? ¡Siempre! Ese excedente son los residuos de los que no sacamos utilidad y que ha generado nuestra dieta. Han pasado por todo el tracto digestivo hasta su salida por el orificio anal.

Tu especialista del aparato digestivo

Las médicos y médicos de aparato digestivo tenemos un amplio conocimiento sobre el funcionamiento normal del sistema digestivo y cómo funciona cada órgano durante la digestión. También somos capaces de evaluar y tratar a pacientes con enfermedades digestivas crónicas, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, algunos tipos de pancreatitis y el síndrome del intestino irritable, así como para detectar y tratar cánceres digestivos en sus etapas iniciales. Nos ocupamos además de los pacientes con enfermedades hepáticas, como la hepatitis viral, las hepatitis autoinmunes o la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA). Estas enfermedades pueden afectar la función del hígado, que es un órgano vital para el cuerpo, ya que se encarga de desintoxicar los residuos de la sangre, producir bilis y ayudar a digerir los alimentos.

Una parte muy satisfactoria de nuestra labor es… ¡prevenir! Si conseguimos que nunca llegue a desarrollar un tumor digestivo, le ayudaremos infinito. Este asunto es de especial relevancia cuando se trata tanto de historias de familiares afectos por cáncer como de su propia historia. Si ha tenido pólipos en el colon durante una colonoscopia, necesitará que sigamos revisándole para que no llegue a desarrollar un cáncer. Lo mismo sucede si tiene algunos tipos de gastritis o esófago de Barrett, entre otras enfermedades del aparato digestivo que predisponen al desarrollo de tumores.

Además de realizar exámenes físicos y evaluar los síntomas de los pacientes, su médico digestivo también pueden recomendarle pruebas de diagnóstico. Pueden ser muy sencillas como un test de aliento: los hay para Helicobacter pylori, para intolerancia a la lactosa o para sobrecrecimiento bacteriano. Otras pruebas, requieren una analítica de sangre: los niveles de transaminasas cuando sospechamos problemas en el hígado, o los marcadores tumorales son algunas de ellas. También solemos solicitar pruebas de imagen no invasivas (que no requieren introducir ningún aparato en el cuerpo): la ecografía abdominal es el ejemplo paradigmático. Pero también se incluyen aquí las radiografías de abdomen, los escáneres y las resonancias. Dentro de nuestra propia especialidad, las pruebas que hacemos los mismos especialistas de digestivo son de sobra conocidas: las endoscopias. Por la boca, las gastroscopias, las cápsulas, las duodenoscopias y las enteroscopias. Estas últimas permiten visualizar todo el intestino delgado. Por el ano, la colonoscopia y algunas enteroscopias, nos ayudan a determinar la causa de sus problemas digestivos.

En las enfermedades biliopancreáticas y algunos tumores asociados, la CPRE y/o la ecoendoscopia pueden ser mandatorias. Para los problemas de motilidad, las manometrías, impedanciometrías y pHmetrías del esófago, pueden estar indicadas para el tracto digestivo alto. Finalmente, en los problemas del ano y el recto, la manometría anorrectal y el bio-feedback pueden ser relevantes.

Una vez que hayamos establecido un diagnóstico, le recomendaremos tratamientos. Pueden ser cambios en la dieta y el estilo de vida, medicamentos, terapéuticas endoscópicas o cirugía.

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